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LA BRUJULA DE LOS SENTIMIENTOS

LA RUTINA DIARIA

LA RUTINA DIARIA

 

                  Uh, son las 7 de la mañana y esta tocando el despertador.

Cari hay q levantarse, dice mientras intenta despertarse y volverse para abrazarla.

Estaba más linda que nunca, con su pelo alborotado, la cara con las arrugas propias de la almohada,

después de tantos años viéndola despertar, cada día era como el primero, la miraba con el mismo amor.

- Anda quédate un ratito más mientras pongo café.

De un bote y con la alegría del que empieza un nuevo día, como si fuera único y nunca se sabe si el ultimo, se fue a la cocina tatareando una de sus canciones favoritas.  Tenía todo un día por delante para disfrutar de las dos mujeres más importantes de su vida.

De la cocina pasó al otro dormitorio, allí estaba ella, con su carita risueña, como si soñara con alguno de sus animalitos, o quien sabe con su helado preferido de chocolate.

- Nena es la hora, vamos al cole, hace un día maravilloso, brilla el sol, así q después del cole haremos algo para disfrutarlo, ¿vale?... Venga, vamos, a la ducha...

Despertar, poner el desayuno, la ducha, el vestirse, cada movimiento rutinario del día, era como algo nuevo, siempre lo hacia con  la ilusión del primer día, después de tantos años de soledad, que la vida le hiciera ese regalo, era lo mejor que le pudo pasar.  Era feliz no le pedía más a la vida, todo cuanto había soñado durante años, lo tenia no necesitaba más.

Una vez terminada con la primera rutina del día se dispusieron a ir cada uno a su puesto, al trabajo y al colegio.

-         Cari te recogeré después de ir al colegio,  intenta terminar pronto le prometí a la niña ir a dar un paseo con la bici, ¿te vendrás con nosotros?

Las tardes solía compartirlos con su familia, las primeras horas de la tarde para su niña pequeña, pasear, hacer los deberes, jugar… y las ultimas horas del día ya eran para su niña grande, en la paz de la casa, una cenita rápida, algo de tele, o un ratito de lectura, se hablaba de cómo había ido el día, se hacían planes de futuro, a veces no era necesario ni hablar, se miraban sin decir nada, compartir un cigarrito…

 

Así transcurría el día, así era su encantadora monotonía. Ya en la cama se dormía abrazada a ella, y dándole las gracias por compartir, por hacerla feliz. Sus últimas palabras del día, era Amor hasta la monotonía de mañana, que descanses.

 

Uh, son las 7 de la mañana, esta tocando el despertador.

Cari, dice mientras empieza a despertarse y a girarse para verla. No hay nadie, estaba hablando sola, ante el asombro de despertó de golpe, que ha pasado, no lo puede creer todo había sido un sueño, un sueño real, tan real que podía oler el perfume en la almohada.

Pero esa era la triste realidad, no había en su vida una encantadora monotonía. Solo había soledad.

 

1 comentario

pava -

Me encantó aún en su realidad esa que pensamos que no es perfecta gracias por este regalo tan real se puede tocar y sentir! Tan raro en estos tiempo.
Mi niña toda sensibilidad. Siempre besos.